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LA FORMACIÓN A MEDIDA

Las empresas destinan una parte importante de su presupuesto anual a la formación de sus empleados. Esta puede ser interna o externa, y ser impartida en diferentes modalidades: presencial, online blended, etc.

Según el último informe elaborado sobre tendencias en la formación, más del 90% de las empresas, sin importar su tamaño, externaliza su formacion. Entre los aspectos más valorados a la hora de elegir un proveedor están:

  • que sean capaces de realizar una formación a medida para su negocio.
  • que conozcan la actividad a la que se dedican.
  • que puedan demostrar su experiencia en formación.

La formación continua ha demostrado ser una herramienta potente para aumentar la cualificación y mejorar el desempeño de los trabajadores, pero, como se desprende de estos datos, no todos los tipos de formaciones son igualmente efectivas para conseguir estos objetivos. Aquí es donde entra en juego la importancia de recibir una formación 100% a medida.

El primer paso a la hora de diseñar el programa formativo a medida es conocer de primera mano todos los aspectos relacionados con las necesidades concretas que tiene el cliente, es decir, cuáles son sus retos a corto y medio plazo. A través de una consultoría pedagógica podemos obtener una adecuada comprensión del entorno y de las situaciones en las que se desenvuelven los trabajadores. Esto nos permitirá ajustar los contenidos, la duración, los materiales y las metodologías.

Una vez diseñado el programa formativo, la empresa decide cuándo y dónde desea llevar a cabo la formación. La mayoría de las empresas prefieren realizar formaciones in company, es decir, en sus propias instalaciones. Esto permite que se aproveche más eficazmente el tiempo de los empleados al no tener que desplazarse para recibir la formacion. Las empresas pueden decidir el horario que mejor les conviene para no interferir con el funcionamiento normal de la empresa y, además, facilitar la asistencia.

Tan importante como un buen diseño de la formación es que ésta sea impartida por profesionales con conocimientos en el área y que, además, cuenten con experiencia empresarial. De esta manera se fomenta que la formación cuente con una aplicación práctica y no solo teórica.

Una vez que se están desarrollando las formaciones, es recomendable realizar seguimientos y controles. Estos no solo nos permitirán conocer si se están cumpliendo los objetivos previamente definidos, si no que nos permitirán ajustar o adaptar el plan formativo para conseguir mejores resultados.

Por último, es necesario realizar una evaluación de los resultados de la formación para medir su éxito, comprobar si se ha desarrollado correctamente la formación y conocer si se han cumplido los objetivos establecidos. Una manera de evaluarlo es a través de entrevistas o encuestas de satisfacción.

Las formaciones a medida tienen numerosas ventajas, tanto para la propia empresa como para sus trabajadores:

  • Aumentan la competitividad de las empresas.
  • Permite una mejor adaptación a los cambios.
  • Fomenta el establecimiento de nuevas metas y objetivos.
  • Permite a las empresas y a sus equipos estar actualizados.
  • Aumenta la motivación de sus empleados.
  • tienen una aplicación práctica en el día a día de la empresa
  • Al destinar tiempo y recursos a los trabajadores, estos se sienten más valorados.

En Trivière Partners, sabemos que las formaciones más rentables para las empresas, en términos productivos, son aquellas que realmente están enfocadas a actualizar o aportar conocimientos, estrategias o habilidades que puedan aplicar los trabajadores en su día a día.

Por ello, apostamos por las formaciones a medida diseñando cada programa formativo en función a los objetivos y necesidades de la empresa, y teniendo en cuenta tanto las particularidades de los puestos como las de los trabajadores que van a recibir la formación.

Miriam Escalera.

LA DIRECCIÓN POR VALORES

En un contexto mundial volátil, incierto, complejo y ambiguo (VUCA), el papel del líder ya no es el de mandar y ordenar, sino el de dirigir a su equipo hacia el logro de objetivos organizativos y personales, basándose principalmente en la mejora del clima social y la adopción de una política de responsabilidad social corporativa y de género.

Los valores son esenciales y constituyen la base de toda gestión. Deben estar fundamentalmente alineados con la visión y misión de la organización y permitir construir de forma clara y sencilla el modelo de liderazgo de los managers y el comportamiento de todos los empleados. Así pues, deben ser parte fundamental de la cultura corporativa.

La dirección por valores es una doble medalla: por un lado, es una fórmula eficaz para reforzar el compromiso de los empleados y resolver los conflictos internos de gestión de los recursos humanos y por otro, es una fuente activa de creación de valor en un nuevo contexto de competencia.

Este concepto ilustra la conciencia de los stakeholders de los límites del modelo clásico, basado en el orden, la consecución de objetivos a cualquier precio, la creación de valor sólo para las personas olvidando o incluso ignorando la importancia de la dimensión humana en la organización. Sin embargo, es sólo en las personas donde encontramos oportunidades ilimitadas para el crecimiento, el rendimiento organizativo y competitivo.

De hecho, los valores permiten a las empresas:

Sin embargo, para que un valor pueda ser animado y utilizado debe respetar algunos criterios estrictos. En primer lugar, debe estar bien definido y posicionarse en apoyo de una estrategia o proyecto de la empresa. A continuación, debe estar en línea con la organización y la cultura corporativa, tener sentido y ser comprendido por todos, satisfacer todos los criterios. Como último punto, debe ser orientable y aplicable a prácticas profesionales observables y medibles.

Por ello, las empresas deben permitir a las personas desarrollar perpetuamente sus habilidades, crear resultados, al tiempo que fomentan nuevos y estimulantes patrones de pensamiento, donde las ambiciones colectivas y personales se expresen libremente. La dirección por valores es la mejor manera de desarrollar más colaboración, compromiso y responsabilidad, siempre y cuando, sepamos cómo convertirlo en una verdadera palanca para el dinamismo y el rendimiento individual y colectivo. También implica fomentar la reflexión y puesta en común que permiten a los empleados discutir los valores de la empresa y las mejores formas de aplicarlos en el desempeño de sus funciones.

La dirección por valores es el estilo de liderazgo utilizado por las empresas más exitosas porque permite gestionar la complejidad de la organización y la diversidad de las situaciones.

Y tú, ¿conoces los valores de tu empresa y los compartes?

Anthony Pablo.